Todo comenzó allá por 1987

No me pueden gustar más estas fotos del primer desfile que hizo Ana, en pleno paseo marítimo de Fuengirola, a finales de los años 80.
Y tengo que abrir con ellas para presentarnos porque, ojo al dato: yo ya estaba en el meollo, pero desde dentro de su barriga.

Así que nuestra historia comienza el mismo año en el que nací. No porque viniera con aguja e hilo debajo del brazo, si no porque crecí entre telas, la plancha siempre encendida y todas las mujeres que acudían a comprarle ropa a mi madre. —Estás muy guapa —les decía yo con voz diminuta. Y claro… no se podían resistir ;)

Pero vamos a dar un salto en el tiempo:

En la foto estábamos en Goa, al sur de India. Ella iba a fabricar y en esa ocasión la acompañé.

Lolita (antes del McTisell).

Algunos años más tarde de aquel primer desfile, Ana empezó a viajar a India para fabricar sus diseños. Algunos los dejaba en depósito en tiendas de otras ciudades y otros los vendía en casa, mucho antes de que a eso se le llamara showroom.

Yo seguía creciendo entre tops, pantalones acampanados y montañas de zapatos con suelas tan especiales que hoy seguirían pareciendo adelantadas a su tiempo. Y es que así es ella: visionaria, imparable y creativa, con un ojo extraordinario. (Sí, toda la selección de productos sigue haciéndola ella).

Con el tiempo, aquella chica que empezó desde cero abrió cinco tiendas LOLITA entre Fuengirola y Málaga, y se convirtió en un referente en el mundo de la invitada y las graduaciones. Siendo ella la antítesis de la invitada clásica, pero teniendo un don para hacerlas verse lo más guapas posibles.

Durante esos años, las clientas hacían cola en la puerta. Y aun así, Ana decidió soltar algo que funcionaba por volver a su ciudad, aunque eso significara volver a empezar.

Por eso, esta tienda que hoy conoces no es un proyecto suelto ni el capricho de alguien a quien simplemente le gusta la moda. Este espacio —nuestro y también tuyo— es el resultado de una vida de experiencias que hoy viven recogidas en la Calle León, 14. Madrid.

En nuestra tienda, con nuestros delantales de Masterchef, tras años de colaboraración.

Lolita + Mctisell (ahora sí).

Fue con mi incorporación cuando sumamos el apellido McTisell.

En aquella época yo trabajaba en moda, —estaba cantado—, pero desde el área de marketing, fotografía y diseño gráfico. Y lo que más me gustaba: escribía artículos de moda. Tantos, que me pidieron firmar algunos con pseudónimo.

¿Qué nombre elegí? efectivamente: Lolita McTisell.
Sin imaginar que ese pseudónimo acabaría cobrando vida… y de qué manera.

En esta nueva etapa, madre (diseñadora) e hija (publicista) formamos equipo para fusionar lo mejor de ambas generaciones y mundos, con el fin de ayudarte a sentirte radiante en los momentos importantes de tu vida.

¿Cómo lo hacemos? Charlando contigo, como hacen las amigas: sin prisas. Nos hablas de tu evento, de tus dudas, de lo que te preocupa. Nos ponemos en tu lugar y buscamos soluciones reales.

No es magia:
es escucha, empatía y cariño por lo que hacemos.
Porque incluso en un mundo lleno de robots, seguimos creyendo en las personas.